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general      27-12-2020
Está vivo
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Central Córdoba lo perdía sobre el final 1 a 0 ante Italiano en el Gabino Sosa y quedaba prácticamente sin chances de clasificación al Reducido, pero un par de asistencias del Chino Vizcarra, para Bembo y Lovotti, dieron vuelta la historia y pusieron a los de Vaquero en una posición expectante a falta de dos fechas. 

El fútbol tiene estas cosas. En cuestión de instantes un partido puede cambiar, y un equipo que parecía resignado y sin respuestas puede encontrarse con la victoria que tanto necesitaba. 

Y no sólo es imprevisible, también es muchas veces inexplicable. Porque hoy el Charrúa hizo todo en el primer tiempo para ponerse en ventaja y, sin embargo, se fue al entretiempo en cero. Pero cuando peor estaba jugando y todo hacía prever una rápida despedida de las aspiraciones de ascenso, llegaron los goles casi sin buscarlos. 

La etapa inicial fue seguramente lo mejor en lo que va del torneo. Con la voracidad ofensiva de aquellos primeros 45 minutos ante Victoriano Arenas, pero sumando algo más de manejo de la pelota, los Azules se la ingeniaron para doblegar al Azzurro y generar una buena cantidad de situaciones de peligro. 

La primera fue a los 14’, cuando Julián Bembo (otra vez, el mejor) tuvo un desborde y centro atrás que despejó un defensor sobre la línea. Luego, promediando la etapa, Antunes inició una contra con un cambio de frente para Lovotti, que se asoció con Treppo y recibió una gran devolución para quedar mano a mano con el arquero Granero, pero su remate fue increíblemente afuera. 

A los 36’ Milton Treppo enganchó para su pierna hábil dentro del área y sacó un disparo que el guardavalla visitante desvió al córner. Instantes después, en la que fue la mejor jugada colectiva de la tarde, Córdoba movió la pelota de izquierda a derecha hasta que Lescano habilitó a Bembo, quien llegó al fondo y envió un centro que, tras rebote en un defensor, se estrelló en el palo.

La tendencia favorable para Córdoba se fue diluyendo en el complemento, que tuvo absoluta paridad y pocas emociones, más allá de un tiro de Jaimes que salvó Giroldi. No obstante, esa paridad se rompió a los 25’ cuando Claudio Bifiguer conectó de cabeza un tiro de esquina y la colocó junto al palo para gritar el 1 a 0.

El baldazo de agua fría golpeó duramente a los de Marcelo Vaquero que, al igual que en Burzaco, mostraron enormes problemas de creatividad a la hora de salir a buscar el empate. 

Pero cuando todo parecía encaminarse a una nueva derrota, llegaron los movimientos de piezas que cambiaron la historia: el primero fue el enroque de posiciones entre Killer y Ledesma, que permitió una salida más clara desde el fondo en los pies del ex Racing e Independiente (sin ir más lejos, el segundo gol llegó desde esa vía). Las otras soluciones saltaron desde el banco, con los ingresos de Bracco y, fundamentalmente, José Vizcarra.

Fue el Chino quien a los 38’ jugó una pared con Bembo, que dentro del área sacó un zapatazo al ángulo y empató las acciones. Apenas un minuto después llegó un centro de Ledesma que Vizcarra bajó de gran forma para dejar a Lovotti mano a mano con Granero y, ahora sí, acertar al arco para poner el 2 a 1. 

Los últimos minutos fueron un ‘a la carga, Barracas’ de Italiano, que casi lo empata en dos ocasiones en los pies de Sergi y Bodnar. Esta vez la fortuna acompañó a los Azules, que lograron un festejo oficial después de nueve meses, y en el Gabino Sosa tras más de un año.

Ahora se abre un panorama bastante más alentador. Sabido es que hay que ganar los dos partidos que restan para mantener aspiraciones de clasificación, aunque también está claro que sólo con eso quizás no alcance. Será primordial que tanto San Martín como Victoriano Arenas (rivales con los que el Charrúa ya jugó y por lo tanto no puede descontarles puntos directamente) resignen unidades de acá al final. No queda otra que confiar.

Alejandro López Vega 

Foto: Juanjo Cavalcante