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general      20-12-2019
Refuerzos, inferiores y más
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En Barrio Tablada se empieza a diagramar la pretemporada, pensando en lo que será el Torneo Clausura de la Primera C. La idea de Eduardo Bustos Montoya es utilizar los tres cupos de refuerzos. Además, en una decisión insólita, Matías Salvaggio fue apartado de su cargo como entrenador de la Primera Local tras consagrarse campeón del Molinas.

Son días agitados en Central Córdoba. Es que al movimiento habitual que siempre se da en esta época del año en relación al planeamiento y diagramación de la vuelta a los trabajos, así como al mercado de pases, se sumaron decisiones relativas a la estructura de divisiones inferiores que realmente hacen ruido.

Con respecto al fútbol profesional, el comienzo de la pretemporada tiene como fecha fijada, en principio, al 3 de enero. Allí se reencontrarán plantel y cuerpo técnico, y la idea del entrenador es poder contar con tres incorporaciones. Las posiciones a reforzar están claras hace tiempo: un marcador central, un volante central y un mediocampista ofensivo o extremo.

Para el sector defensivo hay un claro candidato: Paulo Killer. El central de 34 años, que vistió la camiseta charrúa entre 2010 y 2013, y fue clave en el ascenso de 2012, viene de jugar en San Jorge y es del gusto del DT. En el mediocampo aparece el nombre de Agustín Musso, volante central bicampeón con Atlético Pujato y elegido como uno de los jugadores destacados de la Liga Casildense.

La última zona que quiere reforzar Bustos Montoya es el ataque, ya sea con un mediocampista ofensivo o un extremo. Y para ese lugar suenan dos viejos conocidos: Juan Carlos Lescano y Cristian Sánchez. El Tate, otro de los protagonistas del ascenso de 2012, viene de jugar los últimos seis meses en Deportivo Merlo (cuatro partidos como titular y ocho ingresando desde el banco). El Pato, por su parte, consiguió el ascenso a la B Nacional con All Boys la temporada pasada (convirtiendo el gol clave) y en este último torneo estuvo en San Martín de San Juan, donde no sumó minutos.

Otro de los temas importantes por estos días es el manejo de las divisiones inferiores. La noticia que sorprendió a propios y extraños fue la decisión de apartar de su cargo a Matías Salvaggio, DT de la Primera Local que hace menos de un mes se consagró campeona del Torneo Gobernador Molinas después de 30 años. Insólito.

Para entender el trasfondo de esta determinación es necesario retrotraerse un poco en el tiempo. A fines de 2017 asumió la coordinación de inferiores Daniel Moscetta, para reordenar  las divisiones menores que habían descendido por primera vez en la historia a la segunda categoría de la Rosarina. A partir de esa nueva estructura, al cabo de un año las inferiores lograron el ascenso y la Primera Local dirigida por Eduardo Bustos Montoya se quedó con el Torneo Ivancich.

Pero a partir de ahí apareció en el universo charrúa una figura que produjo un quiebre: Eduardo Buzzi. Primero como uno más de los padres de juveniles que se acercan a colaborar, y luego rápidamente ganando cada vez más influencia y poder de decisión, todo con la anuencia de la Comisión Directiva.

En ese nuevo rol, Buzzi, convencido de que el perfil de Moscetta no era el ideal para comandar las inferiores, designó como Supervisor a Edgardo Sbrissa, y poco a poco fue removiendo a los entrenadores de las diferentes categorías que habían llegado de la mano de Moscetta, quien lógicamente terminó renunciando.

Los últimos “sobrevivientes” eran, entonces, Bustos Montoya (en la Primera División) y Matías Salvaggio (en la Primera Local). Nada importó el título del Molinas a la hora de decidir y, de esta forma, se terminó de desmantelar una estructura de inferiores creada por Daniel Moscetta que, en el cortísimo plazo, había empezado a dar sus frutos con el ascenso de las inferiores, las vueltas olímpicas en el Ivancich y el Molinas y la presencia de una buena cantidad de juveniles en la Primera División de AFA (sin ir más lejos, fueron siete los pibes que debutaron en este último torneo).

El tiempo juzgará como acertadas o erradas estas decisiones. Lo que deberán tener claro quienes conducen los destinos del Club es que los recientes logros en inferiores no son una demostración de lo bien que se está trabajando. El mérito es de quienes hoy ya no están.

 

Alejandro López Vega