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general      17-11-2018
Sin fútbol es muy difícil
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Central Córdoba jugó otra vez un partido para el olvido y apenas consiguió un empate 0 a 0 ante el flojísimo Sportivo Barracas. Ya son cinco los encuentros sin victorias.

El clima enrarecido del final y el semblante de desazón en el rostro de más de un protagonista hablaron por sí solos. La triste imagen que dejó el Charrúa esta tarde invita a replantearse el presente del equipo y el camino a seguir de cara al futuro.

Es que la pobre cosecha de puntos en las últimas fechas (dos unidades de quince posibles) es una consecuencia lógica de rendimientos colectivos e individuales muy bajos y decisiones táctico-técnicas desacertadas.

El punto rescatado hoy sólo puede explicarse a partir de las enormes limitaciones de un rival que se ubica penúltimo en la tabla y que venía de perder seis de los últimos siete partidos.

La gran deficiencia que mostró Córdoba, y que venía repitiéndose sistemáticamente en los duelos anteriores, tiene que ver con la generación de fútbol. En ningún momento se vio la intención de encontrar conexiones colectivas de mitad de cancha en adelante. A su vez, la presencia en cancha de dos centrodelanteros terminó siendo absolutamente improductiva, ya que jamás se los asistió con claridad.

Por eso resulta inentendible que un futbolista como Pablo Saucedo, cuya principal característica tiene que ver con la capacidad de crear juego y buscar asociaciones, haya terminado el partido sentado en el banco de suplentes. Y ni hablar de la inclusión de Lucas Giovagnoli, habitual delantero de área, a jugar como volante por derecha.

Para rescatar hay muy poco. En primer lugar, el haber terminado con la valla en cero, cuestión que tanto le ha costado al Charrúa a lo largo del campeonato. Por otro, algunas buenas apariciones de Trejo y Armoa. Es que en el contexto de un equipo en el que la vara está tan baja, su aporte termina siendo valorable, aún sin descollar.

Pensando en el futuro cercano, que tendrá a Córdoba visitando a Luján, se hace difícil encontrar argumentos para ilusionarse con una profunda mejoría. Habrá que ver qué piezas mueve el entrenador y cómo responde anímicamente el plantel no sólo ante este presente, sino también ante la salida de uno de sus hombres más importantes como Juan Marcelo Ojeda, quien en el post partido declaró públicamente que es casi un hecho su traspaso a Villa Dálmine.

Sin dudas el panorama es desalentador.

 

Alejandro López Verga