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general      21-11-2016
Se hizo desear
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Córdoba cortó la racha negativa y volvió a ganar tras ocho fechas. Fue 3 a 1 sobre J.J. Urquiza en el Gabino Sosa, gracias a los goles de Jorge Torres, Ramiro Rocca y Juan Carlos Lescano, estos dos últimos de penal. Javier Peralta Salinas marcó para la visita, que terminó con nueve por las rojas a Mariano Díaz y Damián Bogado.
 
Terminó la malaria, y con ello llegó el desahogo. Lejos quedó aquel 2 a 0 sobre Argentino de Merlo, todavía con Oscar Santángelo en el banco, del 25 de septiembre. Tuvieron que pasar casi dos meses (ocho encuentros) para que el Charrúa termine un fin de semana con sonrisa.
 
La victoria de esta tarde ante J.J. Urquiza no sólo resulta merecida, sino también lógica. Es que desde su arribo como técnico, Daniel Moscetta ha ido moldeando el equipo a su gusto y los rendimientos fueron mejorando progresivamente. Cada partido fue superador del anterior.
 
Ya en la previa, en Barrio Tablada se percibía que éste era el día, que hoy se cortaba la racha. Y rápidamente esa sensación empezó a materializarse ya que, a los 15 minutos, los azules se imponían con comodidad por 2 a 0.
 
Primero apareció Jorge Torres, quien tomó un rebote en el borde izquierdo del área y la colocó con mucha categoría junto a un palo para abrir la cuenta. Instantes después fue el goleador Ramiro Rocca quien cambió penal por gol, tras una clara mano.
 
Esa tranquilidad se vio sacudida a los 22’ cuando la visita llegó al descuento por el tanto de cabeza de Javier Peralta Salinas. No obstante, tras esa acción, Central Córdoba se dedicó a intentar administrar la pelota y quitarle ritmo al trámite, apoyándose en la experiencia de Leonardo Borzani y “Coqui” Torres, y en el desequilibrio individual de Juan Carlos Lescano.
 
Poco más sucedió en la etapa inicial, más allá de un buen desborde de Federico Ferrari por derecha, que culminó con un centro atrás y la definición desviada de Torres.
 
El complemento duró 15 minutos. El gol de penal de Lescano y las rojas a Díaz y Bogado por exceso verbal desnaturalizaron completamente el desarrollo del partido, y pusieron en el centro de la escena al árbitro. Lucas Comesaña, más allá de haber acertado en las jugadas de los penales, tuvo una tarde para el olvido y perjudicó claramente a la visita, pitando en cada acción dividida a favor del Charrúa.
 
Los últimos 30’ estuvieron de más. Sólo puede destacarse lo hecho por el juvenil Matías Zelante en los minutos que estuvo en cancha, algunos toques de calidad de los también ingresados Fernández y Mustachi y, sobre todo, una fenomenal atajada del arquero Diego Córdoba en una contra dirigida por Lescano y definida por Ferrari.
 
Los tres puntos se quedaron en Rosario, eso sin dudas es lo más importante, pero no lo único. Genera tranquilidad (y esperanza) ver que de a poco el equipo va evolucionando y que ese crecimiento va acompañado de resultados. Cinco puntos de los últimos nueve no son para nada despreciables, sobre todo para un Central Córdoba que antes de la llegada de Moscetta venía de cosechar una unidad de dieciocho. Ahora a pensar en San Miguel.
 
Alejandro López Vega