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general      07-02-2016
Candidato? Claro que sí!
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 En una noche inmejorable, Central Córdoba se lució y derrotó 4 a 1 a Argentino de Merlo en el Gabino Sosa, gracias a los goles de Adrián De León y Cristian Sánchez, cada uno por duplicado. Los dirigidos por Ariel Cuffaro Russo, que además contaron con el regreso de Ramiro Leone, iniciaron con el pie derecho su camino en el Torneo de Transición de la Primera C.
 
Había mucha ilusión en torno al Charrúa y sus posibilidades en este campeonato. Con un plantel que se mantuvo casi en su totalidad en relación al que llegó a la final del reducido, sumado a cinco refuerzos de jerarquía en las posiciones clave, en la previa los azules mostraban credenciales suficientes para erigirse como candidatos al título. Y en este primer partido estuvieron a la altura (o incluso superaron) esas expectativas.
 
Pese a un arranque con algunas dudas, ya desde el vamos quedó clara la intención de tomar el protagonismo. Con un planteo audaz y muy vertical, la clave siempre estuvo en aprovechar la velocidad de Cristian Sánchez y Leandro Figueroa por las bandas para asistir a los dos delanteros.
 
Más allá de esto, la primera de riesgo fue para Argentino de Merlo, a través de un enganche y remate apenas ancho de Fernando Maldonado, el hombre más interesante de la visita. A partir de ahí fue todo de los rosarinos, que tuvieron la primera en los pies de Pato Sánchez, con un remate desde afuera del área que el arquero Arián Herrera logró desviar.
 
Justamente el 1 de la Academia fue gran protagonista en la siguiente: a los 33’ no pudo controlar un cabezazo de Adrián De León que no llevaba demasiada potencia, y la pelota terminó traspasando la línea para convertirse en el primer gol de la noche.
 
Con la ventaja, Córdoba pareció serenarse y comenzó a aprovechar los espacios que fueron apareciendo en el fondo de Argentino. Así lo tuvo primero Figueroa, que definió mal tras una contra iniciada por un saque largo de Alex Debiase, y más tarde Fernando Resler, con un cabezazo estrellado en el palo.
 
Pero en el mejor momento, cuando todo parecía indicar que el segundo tanto estaba cerca, llegó una jugada confusa y plagada de rebotes en la que Renzo Funes se arrojó de manera imprudente dentro del área y derribó a un rival. El árbitro Maximiliano Ramírez sancionó penal y permitió que Hugo Palmerola iguale las acciones. Para colmo, instantes después la visita casi lo da vuelta con un centro de Duche que se fue cerrando y obligó a una gran respuesta de Debiase para enviarla al córner.
 
El Matador se fue al descanso con la sensación agridulce de saberse superior, pero no haberlo podido plasmar en el resultado. Tal vez, el baldazo de agua fría que significó el empate fue la razón para un comienzo del complemento en el que los dirigidos por Horacio Fabregat parecieron ganar la lucha del mediocampo.
 
Sin embargo, a los 17’ la historia empezó a torcerse: Cristian Sánchez, que hasta ese momento no había aparecido, tomó la pelota detrás de mitad de cancha, dejó en el camino a un par de rivales y abrió hacia la derecha para Leandro Figueroa, el ex Newell’s se tomó su tiempo y envió un centro para la llegada del propio Sánchez, que aprovechó una duda en la salida del arquero Herrera y definió con el arco vacío.
 
Esa acción marcó el quiebre definitivo en el trámite, y lo que vino después ya no fue partido. Con el ingreso de Ramiro Leone, que volvió a vestir la casaca azul tras 15 años, Córdoba sacó a relucir toda su jerarquía individual (claramente por encima de la media de la categoría) y liquidó el partido. El propio Pato Sánchez hizo el tercero luego de apilar a varios rivales y Pocho De León, con un gesto técnico bárbaro, puso el 4 a 1 que sería definitivo.
 
Con las retinas llenas de fútbol y una ilusión enorme, la gente despidió al equipo al grito de “Vamos a volver”, y tal entusiasmo no es para menos. El Charrúa no sólo mantuvo lo bueno del último torneo, sino que además lo potenció y, en este debut, dejó en claro que quiere ser el gran candidato al ascenso.
 
                                                                                                         Alejandro López Vega
                                                                                                         Foto: Juanjo Cavalcante