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general      15-11-2015
Derrota previsible
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 Con un equipo enteramente alternativo, Córdoba cayó por 2 a 1 en su visita a Lamadrid, conjunto que de todas formas no pudo evitar el descenso. Valiñas, de penal, había puesto en ventaja al local; Zaen (foto) lo igualó de tiro libre sobre el final y en la última jugada del partido Sarandeses puso cifras definitivas. Ahora los azules abrirán el reducido el viernes en el Gabino Sosa, ante Laferrere o Talleres.
 
Seguramente a nadie llegó a sorprender la caída de esta tarde en Devoto. Desde el mismo momento en que Ariel Cuffaro Russo decidió poner en cancha una formación “B” para preservar a los titulares, quedó claro que la cabeza estaba puesta en el reducido, y no en General Lamadrid.
 
Lo que, al menos por ahora, no podemos saber es si la decisión fue acertada o no. Es que matemáticamente, el “Charrúa” se jugaba la chance de escalar un par de posiciones y tal vez modificar los cruces y las localías de cara a la liguilla. Algunos relativizarán la importancia de estas cuestiones, otros considerarán que no es lo mismo salir segundo o tercero que cuarto; enfrentar a Laferrere o Talleres que a Dock Sud y definir de local o de visitante. El tiempo les dará la razón a unos o a otros.
 
Lo cierto es que Córdoba presentó un equipo que, sin desmerecer a nadie y objetivamente hablando, tenía menos chances de conseguir un buen resultado. Y sin dudas se notó. Prueba de esto es que a lo largo de los 90 minutos, sólo pudo generar un par de ocasiones de riesgo.
 
Claro está que del otro lado no hubo mucho más. Un urgido y limitado Lamadrid, que en la semana se quedó sin entrenador y fue dirigido por el impresentable de su presidente, demostró por qué estaba en el fondo de ambas tablas. No obstante, la necesidad lo fue empujando al arco de Matías Giroldi y, con más ganas que ideas, creó lo suficiente para llevarse la victoria.
 
Así llegó el primer gol de la tarde, con un córner en el que el 1 “charrúa” respondió de buena manera ante un cabezazo de Gauna, y en el rebote Alan Ledesma amortiguó la pelota con la mano. Diego Colombo sancionó correctamente la pena máxima y de la ejecución se hizo cargo el arquero Nahuel Valiñas para poner el 1 a 0. Sobre el final de esa primera etapa, Colombo obvió una nueva mano de Ledesma, que hubiera significado otro penal y la segunda amarilla para el defensor.
 
En el complemento el “Matador” mejoró un poco la imagen, sobre todo a partir de los pies de Sebastián Piccardo y Marcelo Zaen, los más rescatables. Ya en tiempo cumplido, éste último se encargó de un tiro libre a la salida del área, remató fuerte y rasante al segundo palo y, ayudado por un desvío, logró superar a Valiñas y establecer el empate.
 
Transcurría el descuento y parecía que la historia estaba cerrada. Pero, tal vez distraídos por la insólita reacción del presidente-DT “carcelero” Alejandro Martínez por el festejo en el banco “charrúa”, la última línea no pudo controlar un lateral enviado en forma de centro que fue peinado y derivó en Martín Sarandeses, quien de chilena la colocó junto a un palo para poner el 2 a 1 definitivo.
 
Con el pitazo de Colombo llegó un tímido festejo local, probablemente desconociendo el resultado de J.J. Urquiza que ponía punto final a sus aspiraciones. Por el lado de Central Córdoba, los jugadores se retiraron con la bronca y tristeza lógicas, pero sabiendo que esta fue la menos dolorosa de todas las derrotas sufridas en el año.
 
Ahora arranca otra historia, otro campeonato. Como en aquel reducido de 2012, quizás el “Charrúa” no llega en su pico más alto de rendimiento, pero eso importa poco y nada. Seguramente ninguno de los demás querrá encontrarse cara a cara con los azules en instancias definitorias. El sueño comenzará el próximo viernes en el Gabino Sosa, contra Laferrere o Talleres. Lo mejor, sin dudas, está por venir.
 
                                                                                                         Alejandro López Vega