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general      23-07-2015
El Trinche Tomás Carlovich
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 Querido ascenso Auténtico crack y leyenda viviente del fútbol de ascenso, el zurdo que brilló en Central Córdoba en los 70 y 80 es uno de los personajes emblemáticos del club rosarino. Hoy tiene 69 años y acaba de ser publicada su biografía.

Talento, lujos y malabares se combinaban en el juego de ese volante central de Central Córdoba de pelo largo y barba, dueño de una zurda indescifrable y disparadora de fantasías. Tomas Felipe TrincheCarlovich maravilló en muchos de sus 236 partidos oficiales, con 27 goles incluídos, vistiendo la camiseta del club rosarino en las décadas del 70 y 80. Fueron en total nueve temporadas en el Charrúa separadas en cuatro etapas (1972-74, 1978, 1980-83 y 1986), intercaladas por pasos en Rosario Central -donde se inició y jugó solamente un partido-, Flandria, Independiente Rivadavia, Colón y Deportivo Maipú. En todas esas salidas duró poco, y siempre volvió debido a añoranzas y nostalgias por Rosario y Central Córdoba, sus lugares predilectos en el mundo. Rechazó ofertas para irse a clubes de Buenos Aires y hasta del exterior, desechando la tentación de cifras millonarias. No tenía mayores ambiciones, era feliz en su ciudad de origen (nació en Rosario el 19 de abril de 1946, se crió en el barrio Belgrano y actualmente vive en el barrio 7 de Septiembre) y en su Central Córdoba, que lo tiene como ídolo máximo y como partícipe de dos ascensos.

Si se hiciese una encuesta para determinar el mejor futbolista del ascenso argentino de todas las épocas, Carlovich, sin dudas, acapararía una abultada cantidad de votos y sería vencedor sin necesidad de balotaje. Eso sí: entrenarse fuerte no lo atraía demasiado, ni era afecto al sacrificio; le bastaba con la calidad irradiada por su pie izquierdo. Así sentía el fútbol y así transmitía fascinación. Reconocieron públicamente su calidad varios cotérraneos especialistas con reconocidos galones en el mundo futbolístico como César Menotti, Marcelo Bielsa y Jorge Solari. Carlos Griguol, José Pekerman y Daniel Passarella también fueron testigos presenciales del atrevimiento y la capacidad técnica de Carlovich y lo destacaron en diversos reportajes. Hasta Diego Maradona, al ser contratado por Newell's en 1993, declaró: "Desde que llegué a Rosario no paro de escuchar maravillas de un tal Carlovich. Todos me cuentan que la dejaba chiquitita". El periodista deportivo Adrián Piedrabuena, quien siguió de cerca la trayectoria del distinguido zurdo, afirma que "El Trinche Carlovich inventó el caño de ida y vuelta". Fueron varios los rivales humillados en el estadio Gabino Sosa al ver cómo Carlovich les hacía pasar la pelota entre las piernas por partida doble.

Video. El único registro filmíco que existe de Carlovich en acción sería este fragmento incluído en la película "Se acabó el curro". El Trinche usa la camiseta número 10.
 

Una anécdota sirve de muestra para graficarlo. En 1974 la Selección Argentina se preparaba para el Mundial de Alemania y en un amistoso, en cancha de Newell's, enfrentó a un combinado rosarino formado por cinco futbolistas de Rosario Central, cinco de Newell's y Carlovich como único representante del modesto Central Córdoba. Durante el primer tiempo, con victoria parcial 3 a 0 de los locales, Carlovich desarrolló a pleno su fútbol mágico y los seleccionados no encontraban forma de frenar tanto atrevimiento. Tanto que el técnico de Argentina, Vladislao Cap, les pidió a sus colegas a cargo del conjunto rival, Carlos Griguol y Juan Carlos Montes, que lo reemplazasen en el segundo tiempo para bajarle intensidad al baile. Unos días despúes de ese amistoso, en las páginas de Clarin se publicó un artículo titulado: "Carlovich. El que la rompió contra la Selección", y arrancó la nota así: "¿Quien es Carlovich? Si hace una semana le hubierámos hecho esa pregunta a cualquier aficionado del fútbol, la mayoría hubiera tardado mucho en responder. Pero la selección fue a jugar con el combinado rosarino y todo el periodismo habló del Nro. 5, principal intérpretre de la orquesta que bailó al representativo nacional. La rompió. Toque, túnel, gambeta. Es un superhabilidoso. De esos que llevan la pelota atada y parece imposible que se la quiten".

Tanta historia merecía un libro y el periodista Daniel Console acaba de publicarlo. En sus 300 páginas se puede recorrer la vida futbolística de Carlovich desde sus inicios, estadísticas, síntesis de formaciones, testimonios, anécdotas, amistosos, presentaciones, espectáculos, donde incluso se desvirtúan ciertas inexactitudes que siempre lo han rodeado, con una profusa ilustración de fotos y recortes de diarios. Y sobre todo aclara y desmiente varios mitos. "La idea del libro surge a partir de un tipo atrapante como leyenda. Creía que sabía todo de Carlovich, pero investigando me di cuenta de que sabía poco. Circulan mitos que no tienen nada que ver con la realidad. Por ejemplo muchos dicen que se escapaba para ir a pescar y cuando lo compró Independiente Rivadavia, el presidente mendocino le regaló un equipo de pesca y le ofreció una embarcación; pero Carlovich lo descolocó con su respuesta: 'Gracias Maestro, pero en mi vida he pescado, ni me gusta pescar'. También tenía fama de bebedor, pero no tomaba vino, sólo gaseosa", le cuenta el autor de esta biografía a Clarín. Console revela otro aspecto poco conocido de Carlovich: tanta intensidad irradian sus ganas de jugar al fútbol que siguió dándole a la pelota hasta los 54 años en la Liga Provincial rosarina, defendiendo los colores de los humildes clubes Gaboto y Sporting.

  • Guillermo Tagliaferri (Diario Clarin)